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Una historia antigua

Una historia antigua

La historia de Verdún no empezó en 1916, sino que sumerge sus raíces en los tiempos más remotos. En todas las épocas, la villa episcopal fue el centro de intereses territoriales que a menudo la superaban.

Una historia ajetreada

Aunque Verdún haya adquirido una reputación mundial tras la terrible Batalla que tuvo lugar en su tierra en 1916, el origen de su ajetreada historia ya procede de la Edad de la piedra tallada. El Museo de la Princerie ha conservado, además, sus vestigios: puntas de flechas y herramientas de sílex.

Desde sus orígenes, la historia de Verdún se confunde con los grandes movimientos de civilización europeos. Fue en esta ciudad donde se firmó el Tratado de Verdún, en 843; tratado que diseñó los contornos de la Europa moderna. En el siglo XVI, el Reino de Francia anexa los Tres Obispados (Metz, Toul y Verdún), y Enrique II entra en Verdún el 12 de junio de 1552. Esta situación fue ratificada por los tratados de Westfalia, en 1648. La vida de la ciudad todavía conocerá muchos episodios impactantes, durante la Revolución - cuando el gobernador Beaurepaire eligió el suicidio, en lugar de rendirse - bajo el Imperio y durante la Guerra de 1870.

Batalla de Verdún

Una posición estratégica

En todas las épocas, Verdún ha sido una tierra a la que defender. Las numerosas fortificaciones, que ciñen Verdún demuestran la vocación militar de la ciudad. Atila, Clodoveo, reyes de Francia, o también soberanos germánicos sitiaron Verdún. Pero esta posición estratégica, a proximidad de las fronteras y a orillas del río Mosa, también facilita su proyección económica y cultural. En la Edad Media, a los mercaderes de Verdún les conocían por toda Europa. Entre la Europa del Norte y del Sur, las mercancías transitaban por el puerto de Verdún. Y la vida de la ciudad se organizaba a lo largo de los canales y alrededor de los mercados.

Fortificaciones de Verdún